1.2.13

Bueno para los socialistas y bueno para Cataluña

Después de leer el artículo "El dret a decidir" que el socialista Àngel Ros escribió en el diario Avui encuentro que es muy normal que lo llamen convergente y que es muy bueno que los socialistas votaran contra la declaración soberanista en el Parlamento de Cataluña. Bueno para los socialistas y bueno para Catalunya. Para los socialistas, porque todo parece indicar que tienen mucho más que ganar en el papel de PSOE que en el de CiU. Y porque, aunque se hayan declarado dispuestos a defender una consulta legal, ni quieren votar que No en un referéndum independentista ni parece que tengan demasiado interés en votar otra cosa en alguna otra consulta. Aunque se hayan declarado dispuestos a defender una consulta mientras sea legal (se supone que sobre el "derecho a decidir", pero sin discutir demasiado qué querrá decir esto), lo cierto es que lo más parecido que los socialistas tienen un proyecto nacional es una reforma constitucional en sentido federalista (y sin tener demasiado claro qué querrá decir esto). Y es evidente que el PSC es el partido que está mejor situado para emprender esta reforma y que la mejor manera de hacerlo, la más sencilla y efectiva, es convenciendo al PSOE antes de tratar de convencer a los catalanes. Me parece que el tiempo y los acontecimientos juegan a su favor. 
Seguramente, que el PSC haya votado que no a la declaración soberanista también es bueno para Catalunya. Puede ser bueno para Cataluña porque el PSC no podía formar parte de un proceso que no es el suyo sin intentar hacerlo fracasar o sin intentar hacerlo suyo, que viene a ser lo mismo. El PSC no se podía limitar a subirse al carro de un proceso que sólo tiene sentido en la medida que se dirige hacia la celebración de una consulta por la independencia. Y cualquier fuerza que hubiera tenido para condicionarlo o desviarlo de este objetivo, el objetivo de plantear al pueblo de Cataluña la pregunta, simple, limpia y clara, de si quiere convertirse en un Estado independiente, nos acercaría aún más al peor de los escenarios posibles; el de tener todos los inconvenientes de la unidad y casi ninguno de sus beneficios. El escenario de más juntos y peor rebueltos que tanto se parece al que describen nuestros periódicos y espero que un poco menos al que viven nuestros gobernantes. Porque convertir esta consulta en alguna consulta que no sea, simplemente y única, una consulta sobre la independencia de Cataluña es querer que el pueblo de Cataluña decida sobre cosas que no puede decidir. Y precisamente una de las grandezas del ejercicio de la soberanía es que nos fuerza a dejar de vivir como si el mundo estuviera obligado a satisfacer nuestros deseos y nuestras esperanzas. Y a entender que ni el mundo en general, ni el Estado español o la Unión Europea en particular, tienen ninguna necesidad ni ninguna obligación de preocuparse de defender nuestros intereses mientras no coincidan con los suyos y que nuestra elección tiene mucho ver con el hecho de decidir si esos intereses son convergentes o si somos lo suficientemente fuertes para defenderlos solos. Porque cuando digo que es bueno para Catalunya que el PSC no se sume al proceso independentista para no condicionarlo o pervertirse no quiero decir que este proceso sea necesariamente bueno para Cataluña. La bondad de este proceso depende de su éxito en el intento de proporcionar una vida más rica y llena a los catalanes presentes y futuros, y este éxito sólo lo podremos valorar con el tiempo. Sólo quiero decir que seguir hundiéndonos en las miserias de la situación actual es mucho peor que el fracaso de este proceso y de toda una generación política.